¿Rebotan los correos? Evítalo con estos consejos

Cuando rebotan los correos de tu newsletter, no se pierde en el vacío: es el servidor del destinatario quien lo rechaza. Puede deberse a direcciones incorrectas, buzones llenos, problemas técnicos o errores de autenticación. Aunque es común, una tasa alta de rebote puede afectar seriamente tus campañas, tu reputación como remitente y tus resultados en email marketing.

A continuación, encontrarás una guía directa y práctica para entender por qué ocurre y cómo reducirlos.

¿Qué es exactamente un rebote?

Un rebote es un mensaje devuelto porque no pudo entregarse al destinatario. Existen dos tipos principales:

Rebote duro (hard bounce)

La dirección no existe, está mal escrita o el dominio está caído. No volverá a funcionar: conviene eliminar estos contactos.

Rebote blando (soft bounce)

Es un fallo temporal: buzón lleno, servidor saturado, archivo adjunto demasiado grande, etc.

Diferenciar ambos te ayuda a saber qué limpiar y qué se puede recuperar.

Principales motivos por los que un correo rebota

Los rebotes pueden tener múltiples causas, pero casi siempre se explican por factores muy concretos.

  1.     Direcciones mal escritas, dominios incorrectos o emails inexistentes generan rebotes duros inmediatos.
  2.     Buzón lleno, el receptor no puede recibir más mensajes hasta liberar espacio.
  3.     Filtros de spam estrictos, algunos servidores bloquean mensajes automáticamente si los consideran sospechosos.
  4.     Problemas técnicos en el servidor del destinatario, fallas puntuales, mantenimiento o saturación de recursos pueden impedir la entrega temporalmente.
  5.     Autenticación del dominio mal configurada, Sin SPF, DKIM o DMARC bien definidos, ciertos servidores podrían rechazar tus correos.

Cómo reducir los rebotes y mejorar tu entregabilidad

  1. Limpia tu lista de contactos – Eliminar direcciones inválidas, duplicadas o inactivas es el paso más poderoso para reducir rebotes.
  2. Configura la autenticación del dominio – SPF, DKIM y DMARC ayudan a verificar tu identidad como remitente.
  3. Evita enviar correos a contactos inactivos durante meses – Los usuarios que no interactúan pueden convertirse en rebotes o perjudicar tu reputación.
  4. Cuida el peso y la estructura del correo – Imágenes ligeras, diseño limpio y sin adjuntos innecesarios.
  5. Solicita a tus suscriptores que te añadan a su lista de contactos – Ayuda a evitar filtrados o bloqueos preventivos.

Cuando tus correos dejan de rebotar

Menos rebotes significan más correos entregados, mejor reputación y mejores resultados comerciales. Una base de datos sana te permite llegar donde importan las conversiones: la bandeja de entrada.

Una estrategia sólida de gestión de rebotes no solo mejora la entregabilidad, sino que actúa como un filtro continuo de calidad sobre tu base de datos. Cada rebote es una señal y te indica qué procesos internos deben optimizarse, desde los formularios de alta hasta las integraciones con tu CRM o las campañas de captación. Mantener ese ciclo de control activo te permite trabajar siempre con datos fiables, reducir costes por envíos inútiles y proteger tu reputación como remitente, un activo clave que determina si tus campañas llegarán a la bandeja de entrada o quedarán atrapadas en filtros cada vez más estrictos.

Si tu objetivo es reducir rebotes, conservar una buena reputación de envío y automatizar el mantenimiento de tu lista, Mailchimp ofrece una de las soluciones más completas. Su sistema de gestión de rebotes es más sólido y proactivo, y su documentación sobre por qué rebotan los correos facilita entender qué corregir rápidamente.

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